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Títeres de Ventrilocuo

Los títeres de ventriloquia son esos muñecos que parecen tener voz propia y son capaces de mantener un diálogo con el ventrílocuo, quien es el artista que mediante el truco de hablar sin mover los labios produce esta ilusión.

Ventriloquia es una palabra compuesta que significa “hablar por el vientre”. El ventrílocuo suele presentarse con su títere sentado en sus rodillas, o apoyado en un pedestal. Mediante la mano dentro del muñeco le otorga movimiento, mientras que con voz simulada provoca la impresión de que es el títere quien habla.

Para lograr emitir voces sin que sus labios o facciones se muevan, el ventrílocuo requiere un entrenamiento regular y disciplinado, en el cual se trabaja principalmente el diafragma, las cuerdas  vocales y la garganta para perfeccionar sus habilidades.

Estos artistas basan su espectáculo en la interacción que se produce entre ellos y los títeres de ventriloquia. Con movimientos de la boca y la cabezaactúan como si tuviesen vida propia.Las más divertidas situaciones suele darse en los diálogos que mantienen ventrílocuo y muñeco.

Los mejores Títeres de Ventrílocuo del mercado

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Características de los títeres de ventriloquia

Estos títeres por lo general tienen un mayor tamaño que otros muñecos similares, y son manejados a través de una abertura que poseen en su parte trasera, por donde el ventrílocuo introduce el brazo.

Con la mano controla los movimientos de la cabeza y los labios del títere, pues la mayoría posee un mecanismo que hace que la boca se abra y se contraiga a voluntad del artista.

Los títeres de ventriloquia suelen estar hechos de madera, yeso u otros materiales. La quijada móvil en su rostro es una de sus características fundamentales, ya que es la que produce el movimiento de la boca, que coordinada con la voz emitida por el ventrílocuo produce este efecto que persigue el mayor realismo posible.

Otro tipo de títeres de ventriloquia puede ser el títere de guante, mucho más pequeño y que el ventrílocuo puede manipular de pie o sentado, a veces con uno en cada mano.

Algunos títeres de guante muy simples pueden hacerse incluso con una media, con un par de ojos cosidos en ella.

Algunos títeres pueden tener movilidad en uno de sus brazos gracias a una varilla sujeta a la muñeca que el titiritero maneja desde abajo con la otra mano, esto es común en los muñecos que se apoyan en un atril o pedestal.

El comediante ventrílocuo, un artista virtuoso

Además de poseer el talento de proyectar la voz sin mover los labios, que en sí misma es una habilidad muy poco común, el ventrílocuo es también un actor, ya que representa un papel en ese pequeño teatro de solo dos personajes que conforman él y su títere de ventriloquia.

De igual manera el ventrílocuo debe poseer destrezas manuales para darle movimiento a su muñeco, en especial a los labios, accionados por un mecanismo interno que hace mover la quijada. De igual forma por medio de otro mecanismo similar puede controlar el movimiento de párpados y cejas, para darle mayor expresividad al rostro.

Los ventrílocuos más famosos son aquellos que a través de la historia y la tradición de este arte desarrollaron un estilo propio y dieron vida a personajes ingeniosos, sofisticando su arte hasta lograr espectáculos que asombraban y divertían a grandes audiencias, primero en ferias callejeras luego en teatros y después en TV.

El arte de los títeres de  ventriloquia se remonta a épocas tan lejanas como el antiguo Egipto, hace unos dos mil años. No siempre se practicó como entretenimiento, antiguamente era parte de ciertos rituales de magia o religión. Solo a partir de épocas más recientes adquiere su carácter de arte escénico.

Durante el siglo XIX la ventriloquia se popularizó gracias al auge de los nuevos medios de comunicación, particularmente el cine y la televisión, que dieron cabida a comediantes ventrílocuos que habían hecho carrera en teatros y locales nocturnos.

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El arte de los títeres de ventriloquia, hoy.

Grandes maestros de este arte han dedicado su vida a perfeccionar, difundir y mantener vivo  esta manifestación escénica, que aún hoy cuenta con adeptos en todas partes del mundo.

Si bien la capacidad de modificar y disimular la voz es un talento natural en muchas personas, el estudio y la práctica constante son condiciones indispensables para el desarrollo total del ventrílocuo como artista creador.

Los personajes encarnados por los títeres de ventriloquia suelen crear situaciones jocosas o disparatadas en su actuación. Pueden contar chistes e interactuar con el público, jugarle bromas, decir adivinanzas o acertijos, ridiculizar a quien lo maneja, que puede fungir de patrón o amo.

Las posibilidades son infinitas, según el ingenio del ventrílocuo en la ejecución de su acto.

Desde los antiguos cómicos ambulantes y de circo, pasando por las grandes figuras del espectáculo que llenaban los teatros con sus actuaciones, hasta las estrellas de televisión de tiempos más recientes, el arte de la ventriloquia ha sabido mantenerse en el gusto popular gracias a su fórmula sencilla pero infalible y a la indescriptible magia que envuelve su arte.